
Debo aclarar que aparte del insomnio normal en mi y el producido por el dolor de huesos que tengo, viene añadido el de una pregunta reciente a mi persona (jodido Berto), que supongo, seré yo una muestra de población para, a saber, que nos atrae a las mujeres del sexo opuesto. Y para aclarar y despejar toda confusión, con esto no quiero decir que existan féminas que tengan el sexo situado morfológicamente hablando en la cara oculta de la luna (¿y porque no?), sino con qué y en qué retorcido proceso convertimos a los hombres en objeto de deseo. Siendo consciente del peligro que entraña el planteamiento, me armo de valor, me enzarzo con mis neuronas y mis bastos conocimientos de podología aplicada y, después de semejante prolegomenada, paso a plantearme a mi misma, porque dudo que esto lo lea demasiada gente, la susodicha pregunta: ¿gustan los hombres que hacen reír? y en tal caso, ¿nos pone Chiquito de la Calzada?
Como estoy sola y nadie levanta la mano para decir lo que sea, me toca a mi solita investigar y ahondar en semejante, peliaguda y casi espeluznante cuestión.
Pues debo decir que mas importante que la risa es lo que causa la risa, porque mas que el chiste, es la gracia del que cuenta la historia, y evidentemente, de lo que se haga mofa: siempre es mejor un comen

Aclarado este punto, seria interesante pasar al apartado de reacciones.
Chicos, cuando intentéis hacer reír a una mujer jamás de los jamases debéis, para enfatizar y festejar vuestra propia risa, dar golpe, codazo o empujón de colegas. Os aseguro que en esos momentos lo último que se espera de vosotros es que seáis colegas de fútbol, y si como respuesta os encontráis un "jejeje, que bueno", no habéis triunfado en la plaza.
Si como respuesta obtenéis un super "juasjuas"y un recíproco empujón, no se, de todo hay en las viñas de Don Simón, pero a mi me daría mal rollo, de verdad.
Pero si de repente vuestra oyente de chistes suelta una alegre carcajada, os pide mas y todo esto acompañado (atención) de ligera inclinación de cabeza, caída de ojos y colocación estratégica pero muy lenta de un mechón de pelo existente o inexistente en función del peinado, laca o gomina al uso, es la mujer de vuestra vida, al menos de momento.
Antes de que nadie se abalance sobre mi dulce cuello y le de por politizar el asunto o sacarlo de escuadra, que quede claro que como yo soy la muestra de población, y lo mas importante, este es mi blog, pues eso, que digo lo que me sale del pirri.
De todas maneras es mi deber aclarar que soy de risa fácil, pero despertar mi atención.... ya es otro asunto. Me gustan los señores inteligentes, locuaces, leídos o semi-leídos, con dotes creativas, atentos sin agobiar, cariñosos sin necesidad de acudir después a la in

¿Sobre mi humor? El manifiesto Scum me arrancó mas de una sonrisa, y me dolió mucho la muerte de Bukowski. Y deberían de hacer una línea de lencería con el nombre de Russ Meyer. Tenía mucho mérito este señor, que gracias a él para muchos integrantes del sexo masculino las noches fueron menos cortas y solitarias.
¿Sobre mi mal humor? Me jode sobremanera los señores que te abren la puerta por obligación y no por cortesía, y que, por que yo pueda decir con facilidad coño, joder y en ocasiones decir antes polla que pene, crean que soy mas asequible sexualmente que las que se limpian el culo con un confeti. Pues no, señores: a mi también hay que hacerme la corte.
Dicho todo esto, espero haber contestado a la preguntita dichosa, aclarado algunas dudas y haberme convertido en gurú de alguna que otra masa, que dicen que el exceso de adoración al final aburre y que, por ende, debe de dar un sueño de los que te pone la piel del revés y te quedas dormido encima del teclado del ordenador (antes conocido como piano de la tele), que si sigo a este paso, perderé las pocas facultades decisorias que me quedan y me costará ir por la calle con un sombrero de papel en la cabeza.