lunes, 21 de abril de 2008

CONSULTORIO SENTIMENTAL DE LA SRTA. EFFIE


I. DESDE EXTREMADURA CON AMOR.


Queridos míos, yo pensaba esperar a los resultados de la encuesta, pero como varias almas desesperadas han pedido mi consejo, yo, en mi infinita sabiduría y bondad, no podía negarles mi atención y ayuda para, más o menos, salir victoriosos de las cuitas que en algunos bienaventurados despierta el amor.


Hola... Srta. Consultora sentimental, tengo un pobemilla... pero me da venguenza.... no se por donde empezar... a ver... beno y soy una buena mujer... tengo 88 añajos... y que no se ria naide, ¿eh?, soy de un pueblecico del norte de extremadura, pa se mas exacto de caminomorijco, es rebonico, jeje, beno, te escribo dede el unico aparatejo que hay en mi caminico, es del cura, tene intene y tene fotos raras... mi pobema es que mi maridico me molesta muso, me dice que como no le haga cosicas benas se va con mi vecina dalao, y tego miedo a que me se valla, ¿será por que no le gutan mis abichuelillas? la maruja me dice que me salen mu arrugas... no se...muchas gracia si me contestas ayy eres muy rebonica, en mi pueblo al juanico le gutas te manada besicos

Querida amiga extremeña:

El amor nos lleva por caminitos de lo más complicados, pero tenga por seguro, amiga mía, que sus más que evidentes conocimientos en alta cocina le pueden facilitar las cosas.

¿Qué cree Usted que busca su esposo en casa de la vecina? Es más, ¿tiene Usted vecina?

Veamos, por lo que me dice, parece creer que el problema radica en el tratamiento dado a las habichuelas. Quizá su esposo busque en casa de la vecina algo de bicarbonato por qué Usted se excede en los condimentos. Pero para ser sinceritas, me parece que su marido sufre de demencia senil, y confunde su lecho con el de la vecina.

No le de más importancia, querida, pero si quiere asegurar la fidelidad de su esposo, yo le recomiendo que se compre unas enaguas nuevas y que se de un relajante baño en agua templada y añádale un par de kilos de almidón: ante una piel tersa, no hay macho que se resista.

Prepare una cena a base de marisco y Pipermint. Cree un ambiente romántico con velas y música suave (nada de tamborradas), estrene de una vez la mantelería que empezó a bordar hace veinte años y dese brillo a la dentadura.

Sí después de todo esto Usted no disfruta de un ayuntamiento carnal en condiciones y no deja de recibir amenazas por parte de su marido de abandono de hogar y polvazo con la vecina, señora mía, el que falla es él. Así que le recomiendo que tenga un tórrido asunto con el Juanico, ricese las pestañas y pongase televisión de pago: hay todo un mundo detrás de las fotos raras del cura.

lunes, 14 de abril de 2008

ELEANOR FITZGERALD EFFIE (MD)

Sí, queridos. Ese es el nombre que figura en mi tarjeta de visita.

Y sí, hace mil años estudié medicina, con unas notitas excelentes, en Foxford.

Me he dedicado, prácticamente en secreto, a la investigación en el sector privado, y ha sido así por qué a mi el rollito íntimo me va un montón.

Imagínenme con mi batita blanca, mis gafitas de montura azul, un decantador en la mano y un portátil en la otra. Monísima e inteligentísima, de otra forma no podría ser.

Sepan que en la investigación no todo es aburrimiento en la espera: sumen al decantador un buen rioja y unas lonchitas de orgullo ibérico y así sabrán por qué la paciencia se prestó para ser la que se llenó de estrías siendo la madre de todas las ciencias.

Les cuento todo esto por qué es mi deseo que lo sepan y por qué me llena de orgullo y satisfacción comunicarles qué, a raíz de mis últimas investigaciones publicadas, me ha sido concedido un premio. Ja. La dotación del premio consiste en un plato de higos, un organillo y una cabra. Nada en absoluto despreciable, oigan. No tienen más que mirar las cotizaciones en bolsa de los higos. ¡Y no vean como se están poniendo las cabras!

Bien. El estudio por el que he sido premiada se titula “Troll, sexualidad y otras cosas del azar”. Parece un título banal, lo sé, pero puede que sea el estudio más serio que se haya realizado sobre el asunto (si es que se ha realizado algún estudio sobre ello hasta ahora).

En estos tiempos de modernidad y desarrollo, de apretujones de horario, de bífidus activo y de dieta del melocotón, las relaciones sociales han quedado reducidas a prácticamente nada. Y entendamos relaciones sociales a las ejecutadas a la antigua usanza. ¿Recuerdan aquellos guateques tan estupendos donde no faltaba nunca José Luís López Vázquez? ¿Sí? Pues son Ustedes muy mayores o mienten fatal.

O son como yo, que han nutrido su cerebro y su curiosidad con las maravillosas películas del Landismo.

Como decía, la falta de tiempo ha hecho que cambien nuestras costumbres a la hora de sociabilizar y estrechar lazos con nuestros congéneres. Personalmente, yo soy de esas personas que sube en el metro en hora punta para poder llevarse algo a las manos, a la cadera y a la nalga, pero no olviden que yo soy una científica. Lo que prima en la actualidad es montarse un blog y ligar como un cabrón por esos lares. Y sí, se puede. Se establece una relación que puede llegar hasta donde a uno le apetezca entre bloguero residente y comentarista. Pero he aquí que aparece un subgénero de adulador: el tocapelotas o más conocido por los parroquianos por Troll.

El Troll es un tipo que se aburre, que siente cierta envidia por la popularidad del bloguero, o que le molan sus tetas, o a saber.

Y es aquí cuando llegamos al asunto de la sexualidad.

Al bloguero profesional no le supone ningún tipo de molestia por qué, en su eterna sabiduría, entiende que tener un troll significa:

1.- Que es un puto mito. (Como Ak)

2.- Que escribe cosas tan interesantes que no puede evitar que un elemento impertinente se muera por su cerebro. (Cerebrooo, cerebrooo)

3.- Que es tan incendiario lo que escribe que necesita un bombero de la moralidad con urgencia.

4.- Que está tope bueno/buena. (Como una servidora)

5.- NS/NC (Como la mayoría de la blogosfera)

Entonces es cuando el bloguero se anima, la tensión se le normaliza, el colesterol le baja, se le riza el pelo y el pito se le pone como el pedernal.

Y ahora el azar:

Quiera el azar que salte a la palestra un comentaristo/comentarista súper-ofendido por lo que dice el Troll contra su bloguero favorito. Al defensor, por esta causa, le sube la tensión, el colesterol se le dispara, se despeina y el pito se le arruga hasta el nivel de “búsqueda y captura”. Entabla una sangrienta batalla dialéctica con el jodidito invasor y he aquí, ooooohhhhhhh diosito, que el administrador del blog invadido le escribe una cartita privada al aguerrido defensor agradeciéndole todo su arrojo y desparpajo para defender la virtud de la dama o damo en cuestión. El colesterol, el pito, la tensión y el humeante teclado vuelve a la normalidad. ¿El azar en todo esto? Pues que resulta que es el vecino/vecina buenorro de tu finca y le pegas un polvo en agradecimiento.

Respecto al Troll, vuelve y vuelve hasta que se cansa, que lo de contestarle es igualito que hacerle una paja a un muerto: nunca tiene fin.

Yo, en cuanto cace a mi Trolito, lo disecciono y lo envío al museo de Onda.

sábado, 12 de abril de 2008

NOTA AL MARGEN (DE EFFIE)

En los últimos dos meses se han puesto en contacto conmigo, a través del correo electrónico publicado en este blog, tres mujeres preguntándome sobre mi relación con un señor que comentaba en este blog hace algún tiempo.
Se que han llegado hasta a mi a través de la página de este señor, y este es el motivo por el cual publico esta nota sobre un hecho de mi vida privada. Y no crean que me hace demasiada gracia.

Pero viendo la magnitud que estan tomando las cosas, me veo obligada a aclarar los siguientes puntos:

1.- No tengo ninguna relación de amistad, sentimental, sexual o económica con ese señor.
2.- Mi prudencia al no nombrar nombre y apellidos, D.N.I., nik o blog está fundada en una base legal.
3.- No voy a apoyar ninguna campaña de descrédito ni en público ni en privado contra este señor por el mismo motivo que en el punto anterior.
4.- No soy una víctima.
5.- No sé en absoluto nada de él.
6.- Desconozco su paradero.
7.- Desconozco su actual correo electrónico, teléfono o cualquier medio para localizarle.
8.- No soy su novia.
9.- Nunca nos hemos visto en persona.
10.- Y sobre todo, lamento que se hayan sentido estafadas.

También deseo aclarar que las dos primeras mujeres que me escribieron fueron muy educadas y respetuosas conmigo, y desde aquí le reitero mi apoyo a la primera (A., ojalá el fiscal sea benevolente contigo), y a la segunda toda mi simpatía (S), por qué me da la impresión que ni con tacones de diez centímetros pierdes el paso, chata.

En cuanto a la tercera,

1.- Lo que Usted me comunicó ayer por un medio electrónico está tipificado en el código penal.
2.- Si recibo otra comunicación de cualquier tipo o cualquier medio siendo Usted la remitente, emprenderé acciones legales.

Esta nota está dirigida a lo que me temo se va a convertir en un aluvión.
No me apetece repetir cada vez lo mismo, así que como todas Ustedes llegan a mi a través del blog, sirva esto como explicación.

sábado, 15 de marzo de 2008

LA CABINA

EN EPISODIOS ANTERIORES…

Eduardo dijo:

[…]Le robaré fotos de los tobillos, de sus pies enfundados en zapatos de tacón, de sus hombros desnudos, de su cintura.

Cuando todos estén coreando alguna canción que el Sr. Imbécil esté tocando hábilmente en el piano y Usted vaya a buscar algo de beber, le ofreceré una copa de champán cerca de la cabina de los pilotos, que estará vacía mientras está puesto el automático.

Cuando se acerque, la agarraré y la colaré dentro de la cabina. Cerraré por dentro, le quitaré los zapatos y....

Y si quiere saber más, véngase a la cabina.


¡Ajá!

Como todos Ustedes saben, mi curiosidad no tiene límites. Estoy convencida que el hecho de vivir en un piso pequeño tiene mucho que ver: ya me veo limitada en mi espacio físico como para ponerle coto a mi imaginación. No queridos, eso sería como ponerle compuertas al mar, y al mar más vale dejarlo tranquilito. Eso me recuerda algo que me ocurrió en la mismita orilla del Mediterráneo hace unos años. Cuando me disponía a meter mis bonitos pies en el agua, luciendo un biquini rojo que, a decir verdad, me hacía ser la mujer más espectacularmente bella de la playa, vi a un niñito rubio y monísimo lleno de hoyuelos que miraba embobado a lo lejos. Se giró hacia mi, y mirándome con sus grandes ojos, me soltó un aflautado es enorme. Me dieron ganas de escupirle en la cabeza pensando que hablaba de mi culo, pero no, hablaba del mar, así que le sonreí y seguí luciendo palmito.

Como decía, mi curiosidad no tiene límites, y ya no podía aguantar más tiempo sin saber lo que ocurriría al traspasar el umbral de (tachán-tachán) la cabina.

Ante todo debo decir que el Sr. Eduardo es un caballero, pero que muy caballero.

Cuando me acerqué a la cabina, lo primero que hizo fue ofrecerme una copa de cava (el que va per davant, va per davant) por qué una ya estaba un tanto acalorada de la fiesta del avión en la que todos Ustedes (¿recuerdan?) estaban presentes.

Bien. El cava. El cava a mi me gusta fresquito, así que el Sr. Eduardo dispuso dentro de un orinal (digo yo que era lo que más tenía a mano) gran cantidad de hielo y agua para satisfacerme en mis exigencias del paladar. Pero claro, a mi no me hizo demasiada gracia el recipiente, y él viendo que yo arrugaba graciosamente mi pecosa nariz, me aseguró que era un orinal que estaba por estrenar, que la Sra. Akroon le había dado un repaso mientras canturreaba un tema de Jonh Bon Jovi llevando unos prismáticos colgados al cuello y que era de porcelana china. Yo miré el orinal y juro que pude distinguir perfectamente un sellito donde ponía “Made in Taiwán”, pero no estaba por la labor de explicarle a mi nuevo amigo la diferencia entre un Guerrero de Terracota y un cenicero de Manises. En fin, tomé una copa de cava fresquito y de repente me sentí poseída por el espíritu de la reflexología podal y le exigí, sí, le exigí, a mi anfitrión que tomase mis pies en aquel mismo momento y que me hiciera ver las estrellas y todo el firmamento. Me temo que fue el pobre Sr. Eduardo quien vio las estrellas, y es que una es de pie sensible tirando a chistoso, y él, con notoria falta de experiencia en esa plaza, lo primero que hizo fue acariciar la planta de mi pie izquierdo. En ese mismo instante, y según El Convenio De Extremidades Inferiores, mi pie derecho acudió raudo y veloz en defensa de su desprotegido compañero asestándole con el dedo gordo un golpe de repulsa y ataque magníficamente ejecutado directamente a la nariz del Sr. Eduardo.

Que estampa.

Imaginen la situación: él sujetándose la cara y yo intentando meterle la cabeza dentro del orinal con hielo.

Ni un mal beso pudimos darnos.

O tal vez el Sr. Eduardo y yo cenamos juntos el viernes por la noche, nos tomamos un par de copas, me enseñó a bailar tango y me recitó un par de hermosas coplas de Don Rafael de León.

¿Qué creen Ustedes?

sábado, 8 de marzo de 2008

LA ENCUESTA

(Antes que nada, es mi deseo contestar el anónimo comentario en la entrada “Ni de pijama ni orinal” que reza lo siguiente:

QUE HORRIPILANTE Y DE MAL GUSTO ESTE BLOG.

Querido anónimo,

Lamento profundamente que encuentre de mal gusto este blog, pero entiéndame, si la higiene de su hogar no es óptima y Usted no ceja en su empeño de chupetear el monitor, es de lo más normal que tenga mal sabor de boca. Le recomiendo encarecidamente el uso de un colutorio. Es más que posible que así se solucionen sus problemas gustativos.

Siempre a su disposición,

Effie.)

Queridos, me han sorprendido gratamente por el grado de participación en la encuesta alojada en este blog.

Deben saber que fui seriamente coaccionada por cierta licenciada para que publicase la mencionada encuesta, y yo, a decir verdad, no sentía gran curiosidad por sus preferencias, mi estimado público. Mi curiosidad hacia Ustedes transita por otros caminitos, y en muchos casos, ha sido más que satisfecha (ja), pero debo reconocer que sus respuestas me han dejado ojiplática. Muy ojiplática.

¿DEBERÍA PONER UN DESNUDO EN LA FOTO DE PERFIL?

A.- Siempre y cuando no sea de perfil.
B.- Quítate la bufanda, jostias ya.
C.- En bolas y con el número de teléfono tatuado.
D.- Mi erección confesional no me permite eso del votar.

Cuestión banal a la par que sencillita, ¿no creen?

Y Ustedes han opinado lo siguiente:

A.- 5 votos, suponiendo el 25% del total, opinan que mi desnudito sería de lo más aparente siempre y cuando no sea de perfil.

Vamos a ver: ¿y que pasa si una servidora se pone de perfil? ¿Les asustan las redondeces? ¿El hombre del saco les visitó de pequeñitos y tuvo un comportamiento de lo más desagradable yendo de perfil?

¿Eh? ¿Eh?

Blandengues.

B.- 7 votos, suponiendo el 35% del total, opinan que debería de quitarme la bufanda.

Les comprendo. Yo también creo que debería quitarme la bufanda. Entramos en temporada estival y lo más adecuado sería un tanga. Enrollado en la cara, claro.

C.- 13 votos, suponiendo el 65% del total, opinan que debería hacerme una foto desnuda y tatuarme el número de teléfono. ¡Pero bueno! ¿Es que nadie ha pensado en la delicadeza de mi piel? ¿Es que no saben que los tatuajes quedan feísimos entre cremosidad y pecas? Y sobre todo, son Ustedes unos picaruelos.

D.- 2 votos, y siendo el 10% del total, opinan no se que idiotez de que no pueden votar estas cosas. Pues Ustedes dos son unos antidemócratas y unos incívicos. Pónganse cara a la pared hasta nuevo aviso.

Conclusión: no me cuadran las cuentas. 27 votos y 20 votaciones. Supongo que los dos del último epígrafe hicieron lo correcto de cara a la galería y que después, a escondidas y con ojitos risueños, votaron por mi desnudo tatuado.

Bien. Lo prometido es deuda. Pero solo me desnudaré si esos trece votantes se identifican.

Ja.