Cuando empieza el año, la mayoría se esfuerzan por cumplir con la lista que elaboraron el año anterior. Yo también tengo mi lista, y como dije en alguna ocasión, le añado y quito cosas según día y hora. Es que una no está para tomar decisiones en firme. Tampoco en laxo. En fin. Carezco de voluntad, y en más de una ocasión, incluso de dignidad. Y es que me prometí no soportar más berrinches de unos y de otros, y hacer que los otros aguantasen lo mío, que mucho te quiero perrito, pero a mear a la puta calle. Pero que le voy a hacer, me puede el amor y el poco carácter, así que de nuevo me he visto envuelta y revuelta en otra rotura huevil de mi Fabián de todos los Santos.
Y ya me tiene la melena alborotada.
¿Se debe olvidar a un ex lenta y dolorosamente, o por el contrario es recomendable comportarse como un potro desbocado y living la vida loca?
Mi Fabián no fue siempre tan reputa y tan refrívola. Durante un tiempo fue el elegante novio de un elegante médico. Un buen día el flamante novio del novio decidió que Fabián ya no le parecía tan estimulante. Et au revoir. Fabián lo pasó realmente mal. No sabía que hacer con su vida ni con el ajuar que tenían a medias. Yo hacía de todo para animarlo. Me lo llevaba al cine, de copas, al zoo, de compras…pero nada. Seguía deprimido y flaco como un junco. Él decía que por lo menos estaba favorecido y que recordaba un poquito a Marlene Dietrich. Yo creo que me recordaba a Josele Román.
Poco a poco se le pasó la tristeza y recibió el alta por parte del Dr. Amor encarnado en un estudiante de arquitectura árabe. Después se fue de fin de semana con un camarero, de balneario con un informático, a una ruta gastronómica con un cocinero y a París con un maestro de primaria. Entre semana se mantenía de lo más distraído coqueteando con el realizador del programa donde Fabi ejercía de cámara. Mi Fabián se veía de lo mas fortote y de lo mas guapote, inmunizado a las flechas del amor. Pero claro, la plenitud no es eterna. Y mi tranquilidad tampoco.
-¡Effie, Effie!- Solo me llama por ese nombre tan horrible cuando tiene problemas.- ¡Todo me pasa a mí, todo me pasa a mi!
-A mi de momento me esta entrando dolor de cabeza, guapo. ¿No puedes hablar un poquito mas bajo? ¿Algo así como las personas normales?
-¿Es que no ves que estoy fatal? ¡Ay, ay, ay! ¿Tú no sabes lo que me está pasando?
-No lo se, pero supongo que en breve lo sabré.
-¡Qué poca sensibilidad! ¡Se supone que somos amigos!
-De acuerdo. ¿Qué te ha pasado? ¿Te encuentras bien? ¿Puedo ayudarte en algo?
-¡Ay, ay, ay!
-¿Y? Anda, toma aire…relájate…así…
-El gimnasio.¡Qué dolor! Yo pensaba que ya estaba, que ya no pasaba nada, que para eso se tienen experiencias, que uno ya tiene edad de contarlo y reírse, pero con mallas no se puede y…
-¿Mallas? ¿Qué no se puede contar con mallas?
-¡Que hoy me he puesto mallas en el gimnasio! ¿A que tío le pueden sentar bien las mallas?
-¿A Nacho Duato? ¿Spiderman?
-Nacho Duato no cuenta. Además, como es bailarín esta muy bueno. Imagínalo con tu-tú. Seguro que ningún tío que menee el paquete de esa manera puede ser feliz con tu-tú.
-¡El vengador Tóxico! ¡Ja!
-¡Por favor! ¡Estoy sufriendo y tú burlándote de mí!
-Vale, lo siento... Que te ha pasado con las mallas.
-Da igual lo que me pase, contigo no se puede hablar de cosas serias.
-Venga, mi Fabián: si te puteo es por qué te quiero.
-¿Y que mas da que tu me quieras?
-Pues si que esta mal el asunto…
-¡Le he visto! ¡Le he visto!
-¿A quien has visto?
-¡Tu no sabes lo que ha sido! Estaba yo hablando con Luís. No pongas esa cara. Con mi Luís, ese que es tan mono pero que no hay manera. Sabes que pasa, es que se ha separado, o enfadado, o el novio se ha ido de viaje, y claro, me sabría muy mal que el chico pasara las fiestas solo, que irte de fallas por ahí solo es un poco aburrido, así que me he dicho Fabián, querida, debes acompañar a este chico a todas partes y sobre todo procurar que no duerma destapado. Pues ahí estaba yo desplegando todo mi encanto y mi savoir fair, cuando se me ha ocurrido, para darle algo de chicha para la chicha que físicamente es imposible que tenga el tema, por que lo suyo y lo mío suman dos colitas, para que me entiendas, lo de chicha cámbialo por miga, que tu eres muy tonta y enseguida te confundes. Imagíname a estas alturas con almejas y ostras. No sabría ni como mirarlo…si de frente, si de lado. Es demasiado complicado y yo demasiado cómodo para estas alturas cambiar champán por gaseosa. ¿A dónde te crees que vas? ¡Si ni siquiera he empezado!
-Fabián: no te quiero, no eres mi amigo y me importa un huevo lo que te pase.
-Vale, chica. ¡Que carácter! Ten en cuenta que el detalle es muy importante. Tienes que pensar en el futuro: Jennifer López tiene que ser la estrella que me inmortalice en una película, así que es mejor que no olvide ni un poquito de mis tristes momentos para que el biopic sea lo mas realista posible. Claro está que tengo mejor cuerpo que ella, pero es tan mono y tan follable el marido que he pensado que…
-¡Basta!
-Bien. Tú ganas, zorra. Pues no se me ha ocurrido otra que contarle a Luís el chiste de la silla y de la cosa pegada a la silla, y como se ha reído he hecho lo de la palmadita al aire con la levantada de pierna.
…
…
-¿Y ahora porqué narices te callas?
-Solo era una pausa dramática, que el momento lo requiere. Pues que el muy muy muy me suelta: -¡Anda, como mi amigo Roberto! ¡Lo cuentas igual que él!
-Roberto… ¿tu Roberto?
-Pues eso le he preguntado, que si no seria el Dr. Roberto Arce, el traumatólogo. Y la muy locaza, que si, que anda, que si le conozco, que pequeño es el mundo, pues es socio también de este gimnasio, que si, que hace poco, que lo recomendó muchísimo Paco.
-¿Quién es Paco?
-El novio ese de Luís, que no te enteras.
-Pues no, no me entero.
-¿Y que vas a hacer?
-¿Qué que voy a hacer? ¡Pues no lo se, querida, por eso estoy sufriendo y chillando para que me aconsejes!
-Cielo, ya no estáis juntos. Él tiene su vida y tú la tuya. Era inevitable que os encontrarais algún día. Frecuentáis los mismos círculos.
-Yo, por si acaso, me he comprado un chándal preciosísimo, zapatillas divinas, bolsa de deporte nueva y vaqueros y camiseta geniales para después del vestuario. Y ya he procurado asegurarme de que sabe que yo también estoy en ese gimnasio. Eso es todo un gesto por mi parte.
-Hombre, no me parece un gran gesto. Es mas bien un gesto indefinido.
-Bueno, pues me voy a casa a ver si me ha dejado algún mensaje en el contestador.
-¿Eso no te parece un poco pasivo/agresivo?
-Es que tú no ves esas pequeñas cosas.
-Gracias a Dios y a que la mayor parte del tiempo no llevo las gafas puestas.
-Nunca tendrás novio…o si, que eres muy mona. ¿Me puedes dejar 300€ para gastos? Es que con el chándal he llegado al límite de la tarjeta. Espero que Roberto al verme tenga al menos curiosidad científica.
-No desperdicies el tiempo en alguien que es muy capaz de hacerte llorar.
-Entonces vámonos a comprar limones.
-¿Y para que coño quieres limones?
-Por qué este armario queda oficialmente clausurado y no querrás que me lance en busca de un ostrón sin ni siquiera un chorrito de limón.
-¡Ja! No te veo yo a ti diciendo Bernarda, me pones la verga berraca.
-Ni yo. ¡Ay, ay, ay! ¡Quiero a Roberto! ¡Quiero ser patinadora de Carrefour!
-En fin… En ese caso, señores y menos señores, este armario queda de nuevo inaugurado.
domingo, 18 de marzo de 2007
viernes, 9 de febrero de 2007
EL AMOR SE NOTA EN LAS NALGAS
Hace tiempo vi una película que quería ser de miedo y no recuerdo demasiado bien (ni demasiado mal, o sea, que no me acuerdo) del argumento. Pero si recuerdo que el protagonista, o uno de ellos, tenía su memoria, y hablo de la imagen mental de sus recuerdos, organizados por estanterías y por secciones. Muy apañado el tipo.No puedo decir lo mismo de mi Fabián, que aunque es de mis mejores amigos y el mejor cameraman que conozco, es de una complejidad extrema en su mundo interior. Y tanto es así que se podría decir que ha establecido, digamos, una relación especial con el resto del universo: si no eres capaz de escuchar la música de las esferas, es imposible que entiendas nada de lo que dice la criaturita.
Evidentemente, los que le queremos y escuchamos, nos hemos visto obligados a acudir al gintonic.
-Fabi, no entiendo.
-Mujer, a tu edad es normal que empieces a dejar de entender las cosas. Mira, si fueras de Suiza, te dedicarías a hacer relojes encerrada en cualquier sótano y no molestarías al mundo con tu ignorancia. Pero como soy una estupendísima persona y mejores cosas, te lo explico otra vez. Y por partes.
-Eso, que el ojo humano no es capaz de captar con una sola mirada semejante engendro.
-Pon atención, Niña Eva: Mauro y Claudia son dos personas que se conocieron. ¿Y porqué? Pues por qué tenían que conocerse. Él de Argentina y ella de aquí, al lado de casa. Mauro tenía una hernia inguinal que para mi fue una pena saber que todo aquello era una hernia inguinal. Claudia gozaba de buena salud. Algo bajita si, pero eso se arregla con tacones. Lo que pasa que como es bajita tiene mala leche. No es que sea una ley universal, pero Claudia es de las de mala leche. Cuando estaba haciendo las prácticas de la carrera, ¿ya te he dicho que es sicóloga?, en un colegio de primaria, o una guardería, o de secundaria, ahora no me acuerdo, a la hora del recreo se dirigía hacia el patio encendiéndose un Ducados, y le metió un collejazo la jefa de estudios que se le cayó el cigarro de la boca, y mientras nuestra Claudia se giraba iniciando un juramento en arameo, la repartidora de collejas le estaba pidiendo nombre y curso para expulsarla. Claro, como es bajita y rubia y cara de nena y de carmelita y tiene muy mala leche…hay que tener en cuenta que lo de la cara de carmelita es porqué sigue usando las mismas kickers que cuando iba al colegio y…
-¿No has visto lo que llevo en los pies? Yo llevo kickers desde el colegio, y no tengo nada que ver con las carmelitas.
-¡No me interrumpas! ¡No! ¡No! ¡Dos noches de meditación para ordenar mis ideas y tu hablando de tus kickers! ¡Todo el boato para tus kickers y la purria para mi!
-Fabián, ¿te aprieta el pañal? ¡Que carácter, hijo! Sigue con la bajita…
-¿Qué bajita? No te enteras, guapa. Sigo. Mauro trabajaba como tour operador y viajo a España no se si para un congreso o para otra cosa. En aquel momento Claudia también estaba en Madrid haciendo algo de lo suyo, de eso que hace ella con los ratones y el estrés, que también pobres bichos ponerlos a correr todo el santo día sin dejarlos ni comer , ni beber, ni follar, ni dormir, ni fumar ni nada. Seguro, pero que muy seguro, que ningún ratoncito de esos se ha vuelto a reencarnar en ratoncito de laboratorio. Que vida, pobrecitos. Si algún día veo yo a una zorrona vestida con pieles de ratón, no se que me da, pero seguro que sería algo escandaloso y violento. Bueno, pues Claudia y Mauro se encontraron en la cafetería del hotel en el que estaban los dos. Se vieron de lejos ahora, otra miradita después. Él pensó: ¡Guaaauuuu! Ella, mucho mas práctica que él, pensó: bueno, ¿y porqué no? Y se acercó el uno a la otra y la otra al uno y se la pasaron hablando en vez de follar. Y hablaban y reían y se sonreían y se miraban de reojo y se rozaban las manos y no se decidían y no miraban el reloj. ¡Ay, que tierno!
-Algo de tierno tiene.
-Silencio, Evita. Se intercambiaron direcciones, correos electrónicos, teléfonos y todos los datos de interés posible para alargar la despedida. Durante unas semanas nadie supo nada de nadie. A él le acababan de operar de la hernia y no tenía las pelotas para tangos, y ella, que era muy seriota en lo suyo y en lo de los demás, que veía que no dejaba de pensar en él pero que se le hacía un nudo terrorífico en la garganta y en la cuenta corriente cada vez que se atrevía a consultar los vuelos transoceánicos. ¡Voy a llorar!
-Hombre, bien esta que te emociones. Se supone que es lo que hace el hombre moderno y sin complejos.
-Pero tía, ¿tu me has visto? Si me vestía de la Pantoja en las funciones del colegio.
-Eso solo significa que eras un aspirante a la mariquita loca que estas hecha, y que tienes un pésimo gusto para los faralaes. Déjalo, sigue con el de la hernia.
-¡Que no puedo, que no me acuerdo! ¡Me distraes demasiado!
-Respira hondo. Se conocen, les separa un océano…
-¡Ah! Entonces ella decide escribirle un e-mail muy formalito de cómo estas y tal, y ya que me pillas en el teclado que tal tiempo hace por tus Buenos Aires, y él le contesta que por Buenos Aires buen tiempo, recién operado de una hernia inguinal (¿no te diste cuenta?) y ella que ¡Oh, como lo siento! No me di cuenta de tu hernia (joer con la hernia, anda que no es hernia…) y él que es posible que en breve vuelva para Madrid y ella que lástima, que seguramente no tendré que estar allí en esas fechas, pero tu dime cuando (y así me paso por la esteticienne ) e intentaré hacer un hueco y él que bonito sería y háblame de las fallas y ella ¡pues es verdad! ¡te invito a las fallas de Valencia (xiqueta meua, que del carrer eres l’ama, per culpa teua tinc el cor ences en flama) y él que bárbaro, que si que hará por llegarse a Valencia. Total, que el vino y ya no se fue. Ahora ya no es argentino: es griego. O su padre o su madre eran griegos, y no se que movida ha hecho con la nacionalidad para poder ser comunitario. Pero él sigue diciendo que Dios existe y es argentino, che.
-¿Y?
-Que desde entonces ella se pone falda.
-Sigo sin entenderte.
-Niña, el amor como es bueno para todo, le ha dejado los glúteos de gimnasio a Claudia y ahora se pone faldas muy monas por qué ya no se ve el culo gelatinoso.
-¿Y por eso dices tu que el amor se nota en las nalgas?
-¡Claro que si! Lo mires como lo mires, el amor siempre acaba en el culo.
-Joerrrr…
-¿Qué fue lo primero que le miraste a Happy? ¿El culo?
-El culo no fue lo primero, pero tampoco fue lo último.
-¿Y a que tiene buen culo?
-Si, pero su culo no me ha pedido el matrimonio, así que no entiendo (sigo sin entender) lo de que el amor se nota en las nalgas.
-¿Y la expresión: “se me pone el culo así de grande de la satisfacción” no te sirve de ejemplo?
-No.
-Hija, que negada que eres.
De camino a casa, y habiendo cambiado de tema cuarenta o sesenta veces, pasamos por debajo de la sempiterna obra de la esquina de mi casa, y ya despidiéndonos, mi obrero
de cabecera me soltó un amable “ ese culo apretaoooooo”, con tan mala suerte que lo oyó mi Fabián, y así como es él, fresca y natural, le dice al obrero:
-¡Guapetón! ¡Oye! ¿A que te echarías de novia a mi amiga?
-¡Ahora mismo y el sábado ya quedamos! ¡Ja,ja,ja!
-¿Ves, Evita? Te pongas como te pongas, el amor esta en las nalgas.
viernes, 19 de enero de 2007
DE VUELTA DE DAR VUELTAS
Perdonen que no me levante. Agotada anda una de la vuelta y revuelta de la fiesta y de las rebajas. Bueno, eso de rebajas, mas bien pocas. Es que las aglomeraciones me ponen mala. Como estoy criada entre Mirurgia y Channel, tengo la nariz algo respingona y poco tolerante con los efluvios del vulgo y del noble; de ahí mi falta de asistencia a las semanas fantásticas y quincenas de oriente.
Pues eso, que estoy ojerosa y falta de sueño, y es que no hay asunto mas desgastador y devastador que tener una familia que te adopta en Navidad.
Corría el año due mille (que más que correr, daba saltitos y me pasó rozando), cuando estando de café y terracita (¡que raro…!), mi queridísimo Happy me tomó de la manita y mirándome directamente a mis ambos dos pedazos de ojos me dijo:
-¿Qué piensas hacer estas vacaciones? Se que estas algo depre, y la Navidad no son fechas para estar solo en casa. ¿Quieres pasar la Nochebuena conmigo?
Vale. Que nadie sonría y mucho menos enarque una ceja (básicamente porque a mi no me sale y me da mucha, pero que mucha envidia, todos los individuos preparados genéticamente para mover los pelos de la cara. No es que tenga aspiraciones de lela, bueno si, alguna tengo, pero es que mover las cejas y dar palmas al mismo tiempo, con un buen representante y algún contacto televisivo, puede dar algunas pelillas.)
Lo que me estaba proponiendo Happy no era nada relacionado con el amor, ni siquiera con el sexo. Tampoco quería sentar un pobre a su mesa, nooooooooo. Lo que pasa es que Happy no se nos casa. Que no. Y en su casa empiezan a pensar mal. Se ha convertido en un incomprendido, en un prófugo de los altares. Y al muchacho lo que le gusta es ir por libre. También es que no hay quien lo aguante, excepto Evita, claro, pero no seré yo quien se lo diga.
- Ni de coña. A mi no me pillas.
- Solo te he invitado a pa…
- No. Y no es no.
- Por favor.
- No.
- No podré soportar otro año de lamentaciones. Creen que soy un maniaco o algo así.
- Pues pórtate como un hombretón y diles lo que hay: te huelen los pies y por eso no te casas. Y si que eres un maníaco.
- No tenemos que decir que somos novios. Solo tienen que verme acompañado por una mujer.
- ¿Sin hacer manitas?
- Si.
- Solo Nochebuena. Después de cenar nos vamos.
- Te quiero, Evita.
- Todos me queréis hasta que me presentáis a vuestra madre.
Happy y yo llegamos a casa de sus padres poco antes de la cena, y después de presentarnos unos y otros, nos dedicamos al intercambio social y de sofá que pasa en la mayoría de reuniones familiares propias de la fecha.
ABUELA 1: ¡Pues tu estas mejor que yo!
ABUELA 2: ¡Ay! Con la incontinencia que yo tengo…
ABUELA 1: Pues yo tengo sangre ahí abajo.
ABUELA 2: ¿No estas tu un poco mayor para eso?
ABUELA 1: ¡Que no es la regla! ¡Que es sangre del culo!
EVITA: (¡Ay!)
MADRE DE HAPPY (Dirigiéndose a ABUELA 2): Mamá, lo que tiene son almorranas.
ABUELA 2: ¿Y yo para que quiero almohadas?
ABUELA 1: Y oigo fatal. Y tengo cáncer.
ABUELA 2: Yo tengo diabetes.
PADRE DE HAPPY (Dirigiéndose a ABUELA 1): Madre, solo es un quiste de grasa.
ABUELA 1: Pues me voy a morir.
ABUELA 2: Yo no me voy a dormir aún.
MADRE DE HAPPY: Si al final nos morimos todos…
HERMANO DE HAPPY: Mamá, dame una mantita para el sofá. (El chaval estaba resfriado, el pobre.)
ABUELA 2: Hija, por mi no hagas maltita, que yo con café me arreglo.
ABUELA 1: ¡Pues tu estas mejor que yo!
EVITA: ¿El baño, por favor?
ABUELA 2: ¿Tienes incontinencia, hija?
ABUELA 1: Tendrá el mes.
MADRE DE HAPPY: Dejad a la chica, que querrá lavarse las manos.
ABUELA 2: Pues que friegue.
MADRE DE HAPPY: Es nuestra invitada y no friega.
ABUELA 1 Y 2: ¿Y cuando os casáis?
Que listo mi Happy. En ese momento le cogió un ataque meón y desapareció de escena.
Ignorante de mi, y confiando en el déficit de memoria de la ancianidad presente, no contesté, poniendo cara de sufrir también algún quiste en alguna zona de mi garganta que me impedía ejercitar el músculo de la conversación.
Pero ni por esas.
ABUELA 2: ¿Tu no serás de esas que van al extranjero a casarse?
EVITA: (¿Al extranjero a casarme?)
ABUELA 1: ¿Eh? ¿Eh?
HERMANO DE HAPPY: Je, je…
HAPPY: (Echándose, el muy cabrón, la meada mas larga de la historia)
PADRE DE HAPPY: Dejad a los chicos, que aún se están conociendo.
EVITA: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
MADRE DE HAPPY: ¡Todos a la mesa!
Mas que salvada por la campana, fui salvada por el cordero y las gambas.
Ya en los postres, y con toda conversación y atención desviada de mi persona, le clavé las uñas en la pierna a Happy y le susurre:
- Tu familia cree que soy lesbiana.
- Bueno, por lo menos te culparán a ti cuando no nos casemos.
En fin, por un amigo se hace lo que sea. Esa no ha sido mi última cena con su familia. Me he convertido en un personaje exótico que de cuando en cuando reciben con gran placer en su casa. Y yo, con el tiempo, he observado que ya no me creen lesbiana.
Sencillamente ahora creen que soy una maníaca a la que le huelen los pies.
Pues eso, que estoy ojerosa y falta de sueño, y es que no hay asunto mas desgastador y devastador que tener una familia que te adopta en Navidad.
Corría el año due mille (que más que correr, daba saltitos y me pasó rozando), cuando estando de café y terracita (¡que raro…!), mi queridísimo Happy me tomó de la manita y mirándome directamente a mis ambos dos pedazos de ojos me dijo:
-¿Qué piensas hacer estas vacaciones? Se que estas algo depre, y la Navidad no son fechas para estar solo en casa. ¿Quieres pasar la Nochebuena conmigo?
Vale. Que nadie sonría y mucho menos enarque una ceja (básicamente porque a mi no me sale y me da mucha, pero que mucha envidia, todos los individuos preparados genéticamente para mover los pelos de la cara. No es que tenga aspiraciones de lela, bueno si, alguna tengo, pero es que mover las cejas y dar palmas al mismo tiempo, con un buen representante y algún contacto televisivo, puede dar algunas pelillas.)
Lo que me estaba proponiendo Happy no era nada relacionado con el amor, ni siquiera con el sexo. Tampoco quería sentar un pobre a su mesa, nooooooooo. Lo que pasa es que Happy no se nos casa. Que no. Y en su casa empiezan a pensar mal. Se ha convertido en un incomprendido, en un prófugo de los altares. Y al muchacho lo que le gusta es ir por libre. También es que no hay quien lo aguante, excepto Evita, claro, pero no seré yo quien se lo diga.
- Ni de coña. A mi no me pillas.
- Solo te he invitado a pa…
- No. Y no es no.
- Por favor.
- No.
- No podré soportar otro año de lamentaciones. Creen que soy un maniaco o algo así.
- Pues pórtate como un hombretón y diles lo que hay: te huelen los pies y por eso no te casas. Y si que eres un maníaco.
- No tenemos que decir que somos novios. Solo tienen que verme acompañado por una mujer.
- ¿Sin hacer manitas?
- Si.
- Solo Nochebuena. Después de cenar nos vamos.
- Te quiero, Evita.
- Todos me queréis hasta que me presentáis a vuestra madre.
Happy y yo llegamos a casa de sus padres poco antes de la cena, y después de presentarnos unos y otros, nos dedicamos al intercambio social y de sofá que pasa en la mayoría de reuniones familiares propias de la fecha.
ABUELA 1: ¡Pues tu estas mejor que yo!
ABUELA 2: ¡Ay! Con la incontinencia que yo tengo…
ABUELA 1: Pues yo tengo sangre ahí abajo.
ABUELA 2: ¿No estas tu un poco mayor para eso?
ABUELA 1: ¡Que no es la regla! ¡Que es sangre del culo!
EVITA: (¡Ay!)
MADRE DE HAPPY (Dirigiéndose a ABUELA 2): Mamá, lo que tiene son almorranas.
ABUELA 2: ¿Y yo para que quiero almohadas?
ABUELA 1: Y oigo fatal. Y tengo cáncer.
ABUELA 2: Yo tengo diabetes.
PADRE DE HAPPY (Dirigiéndose a ABUELA 1): Madre, solo es un quiste de grasa.
ABUELA 1: Pues me voy a morir.
ABUELA 2: Yo no me voy a dormir aún.
MADRE DE HAPPY: Si al final nos morimos todos…
HERMANO DE HAPPY: Mamá, dame una mantita para el sofá. (El chaval estaba resfriado, el pobre.)
ABUELA 2: Hija, por mi no hagas maltita, que yo con café me arreglo.
ABUELA 1: ¡Pues tu estas mejor que yo!
EVITA: ¿El baño, por favor?
ABUELA 2: ¿Tienes incontinencia, hija?
ABUELA 1: Tendrá el mes.
MADRE DE HAPPY: Dejad a la chica, que querrá lavarse las manos.
ABUELA 2: Pues que friegue.
MADRE DE HAPPY: Es nuestra invitada y no friega.
ABUELA 1 Y 2: ¿Y cuando os casáis?
Que listo mi Happy. En ese momento le cogió un ataque meón y desapareció de escena.
Ignorante de mi, y confiando en el déficit de memoria de la ancianidad presente, no contesté, poniendo cara de sufrir también algún quiste en alguna zona de mi garganta que me impedía ejercitar el músculo de la conversación.
Pero ni por esas.
ABUELA 2: ¿Tu no serás de esas que van al extranjero a casarse?
EVITA: (¿Al extranjero a casarme?)
ABUELA 1: ¿Eh? ¿Eh?
HERMANO DE HAPPY: Je, je…
HAPPY: (Echándose, el muy cabrón, la meada mas larga de la historia)
PADRE DE HAPPY: Dejad a los chicos, que aún se están conociendo.
EVITA: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
MADRE DE HAPPY: ¡Todos a la mesa!
Mas que salvada por la campana, fui salvada por el cordero y las gambas.
Ya en los postres, y con toda conversación y atención desviada de mi persona, le clavé las uñas en la pierna a Happy y le susurre:
- Tu familia cree que soy lesbiana.
- Bueno, por lo menos te culparán a ti cuando no nos casemos.
En fin, por un amigo se hace lo que sea. Esa no ha sido mi última cena con su familia. Me he convertido en un personaje exótico que de cuando en cuando reciben con gran placer en su casa. Y yo, con el tiempo, he observado que ya no me creen lesbiana.
Sencillamente ahora creen que soy una maníaca a la que le huelen los pies.
miércoles, 20 de diciembre de 2006
SE RUEGA INFORMALIDAD
SEC. 2ª TERRAZA CHOCOLATERÍA EXT./TARDEFABIAN – MARY JO – EVITA
Domingo tarde. El sol baña una plaza atestada de gente. Fabián, Mary Jo y Evita están sentados en la terraza de una conocida chocolatería.
MARY JO: Cuanta lucecita navideña.
EVITA: Pero si están apagadas.
MARY JO: ¿Y que? Siguen siendo luces. Estas tu muy tontorrona, eh? Pues anímate que vas a estar cientos de días de vacaciones y estas un pelín coñazo.
FABIAN: No esta coñazo. Esta encoñada.
EVITA: No estoy encoñada.
MARY JO: ¿Con quien? ¿Cómo no se nada?
EVITA: No estoy encoñada.
FABIAN: Del tipo de los zapatos.
EVITA: No puedo creerlo... ¿Pero tú no intentabas buscarte plan para las vacaciones?
FABIAN: Mas plan que tu tendré, bonita. Te imagino todita celosa. Yo retozando con algún hermoso doncel y tu hasta el culo de Tanqueray brindando contigo misma.
EVITA: No te burles de esta huérfana soltera. Además, aún no te he visto triunfar con el móvil. Llevas la de Dios dándole vueltas y no te contesta nadie.
FABIAN: Eres una ordinaria, pero te quiero. ¿Por qué no quedas con Andrés?
EVITA: Mmmm... Es demasiado alto y me preocupa que vuelva a cogerme en brazos para que no pise ningún charco. Es mucha caída.
MARY JO: Pero si es un cielo.
EVITA: Para ti lo es. (A Fabián) La acompañó a comprar una tapa nueva para el retrete. La suya se resbalaba y tenía miedo de que se colase por la taza.
MARY JO: Ya...Pero no prometió amarme y respetarme y cuidarme y adorarme y cortarme las uñas el resto de mi vida.
EVITA: Y aunque lo hubiese hecho no incluía bucear en tu fosa séptica, guapa. Además, es un fetichista del consumismo.
FABIAN: Tu obsesión por los fetichistas es preocupante. ¿Qué más te da si le gusta coleccionar bolsas de Carrefour? Mario Bross come setas y nadie le dice nada.
MARY JO: Y que tendrá que ver...
FABIAN: Para mi mucho. Por eso cuando me enloquezco por un ternero lo hago todo con los ojos cerrados y solo trabajo el tacto.
MARY JO: ¿Pero de que estas hablando?
FABIAN: ¿Qué de que hablo? ¡Mira! ¡Mira! ¡Un hombre de un solo ojo!
MARY JO: Ya te has comido una Nintendo.
EVITA: Me siento como si tuviese un elefante dando saltos encima de mi pecho.
MARY JO: Eso te pasa por idiota: mangas un par de zapatos y te pasas la vida pagándolos.
EVITA: Yo no mango zapatos: los pierdo.
MARY JO: Mentirosa. Tu regalas los zapatos. La cuestión es si quieres recuperarlos.
EVITA: Más bien quiero que me pongan un zapato.
FABIAN: En ese caso habrá que ir comprando una calabaza.
martes, 5 de diciembre de 2006
UNA DE BESUGOS
SEC.1ª , TERRAZA CAFETERÍA, EXT/DIAEVITA - Mr. T
Mañana soleada. Se ve a Evita sentada en la terraza de una cafetería. De fondo, se oye a la gente por la calle, ruido de ciudad. Se acerca un camarero a la mesa para tomar nota. Mientras espera el pedido, Evita se enfrasca en la lectura de su periódico. Al cabo de unos minutos, y ya saboreando el café, Evita se da cuenta de que un señor se ha sentado con ella y la mira fijamente.
Mr T: Una cosa, pero sin malicia: tienes una mirada de la que es imposible no enamorarse.
EVITA: ¡Uy! Pues muchas gracias, amable caballero.
Mr T: Es verdad: es impresionantemente intensa.
EVITA: De nuevo muchas gracias, pero me temo que usted se dedica al tráfico de órganos (desconozco si a tiempo completo o por horas), y esta en proceso de camelación de mi persona para poder sacarme los ojos de las cuencas, dejándome sin líquido llántico, porqué tendré carencia de rosados lagrimales. Eso es lo que nos decían las monjas en la escuela. Eso, y que además, los desconocidos se dedicaban a las labores de jardín.
Mr T: ¿Jardín?
EVITA: Desfloración. Usted es un desconocido, debería saberlo.
Mr T: En ese caso debo solucionarlo rápidamente.
EVITA: Cambie de oficio.
Mr T: No. Algo más sencillo: si me presento, me ahorraré las largas colas de la oficina de empleo. Me llamo Mr T. Seguramente mi cara te sonará de eventos de prestigio como la gala de los Oscar.
EVITA: Es que no tengo canal plus.
Mr T: Entonces puedo sacar tripa y confesar que soy el doble sin maquillar de M.A. Baraccus. Ya no somos desconocidos
EVITA: Evita, servidora de usted. En ese caso debo decir que tienes una barbilla monísima y unos dientes de no fumador muy bien alineados.
Mr T: Si entramos en la dinámica de los piropos, pronto acabaras conmigo.
EVITA: No te creas, que yo le saco mucho partido a los pelos de la nariz y a los pelos de las orejas. De todas formas, en breve saldré corriendo y dejaré caer un zapato para que lo recojas.
Mr T: ¡Que romántica!
EVITA: Si es que los zapatos me vienen grandes.
Mr T: Eres única para romper el encanto del momento.
EVITA: ¡Que va! Si es que soy muy tímida, y me abruma el encanto del momento. Aunque por otra parte, me encanta el encanto del momento, así que sigue dándole el toque encantador a esta conversación.
Mr T: Comprenderás que en breve tendré que someterte a mi famoso interrogatorio.
EVITA: Bueno... aunque lo que debes saber de mi es que todos mis calcetines son con rayas y que consumo a diario queso fresco.
Mr T: ¿Eres de pies fríos?
EVITA: Si la pregunta es literal, en este momento los tengo helados.
Mr T: Ahora mismo me gustaría saber a que saben tus labios.
EVITA: A Liposan: los tengo cortados.
Mr T: Ya he perdido el toque mágico contigo...
EVITA: No, para nada... no estas nada mal, y eres extremadamente mágico.
Mr T: Me gusta que te guste.
EVITA: Te gusta que te guste... ¿te debería gustar que te gustase que yo te guste? ¿O que me gustase? Joer, que me he liado. Si es que los verbos no son lo mío.
Mr T: Repítelo, que me pone mucho no entenderte.
EVITA: Mmmmmm. ¿Debería gustarte que me gustase que yo te gustase? Y ahora los verbos están bien conjugados.
Mr T: No se que decir, pero mientras estabas conjugando, pensaba en besarte los labios.
EVITA: Vaya...
Mr T: ¿Momento tenso?
EVITA: Pensaba en mi zapato. Va siendo hora de que lo deje caer.
Mr T: ¿Vas a dejar que lo recoja?
EVITA: Como me temo que eres un fetichista y que ya has intentado robarme los ojos, casi te regalo el zapato para que tengas un buen recuerdo de mí.
Mr T: ¿Me dirás que no a algo?
EVITA: Depende de los años de cárcel.
Mr T: ¿Y si son seis meses y un día?
EVITA: Entonces dependerá del pabellón. Es que me gustan las comodidades.
Mr T: ¿Volveré a verte?
EVITA: Siempre tomo café aquí.
Mr T: ¿Cuál es tu número?
EVITA: 38, me temo que un poco pequeño para tu gran fantasía.
Mr T: Me refería al teléfono.
EVITA: Mi teléfono no usa zapatos. Es un poco salvaje. Gusta de correr descalzo por el interior de mi bolso.
Mr T: ¿Nunca contestas a preguntas sencillas?
EVITA: Nunca, y sobre todo, si me las hace un desconocido.
Mr T: En ese caso tendré que dejarte sola. Y quiero que reflexiones sobre la excelente oportunidad que acabas de perder. Soy el hombre de tu vida y vas a dejarme escapar.
EVITA: De acuerdo. Déjame reflexionar unos segundos.
Mr T: ¿Y?
EVITA: Pues que creo que debo empezar a utilizar botas...
M.A. Baraccus desaparece de escena. Evita retoma la lectura del periódico. Al cabo de unos minutos levanta la vista. Parece pensativa.
EVITA: Parecía un buen zapatero. ¿Cómo habría cuidado de mi zapato?
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